Un mundo mejor
15 05 2008Hace rato ya que dejé de preguntarme cómo hacer para arreglar el mundo. Hacerlo es optimista y romántico, no hacerlo es pesimista y mala onda. Osea, de todos modos uno que da mal, sobre todo cuando “arreglar el mundo” se convierte en bandera de nuestras conversaciones y de nuestra relación con ese mundo.
Y no es que hayamos de entregarnos al autoritarismo fascista (¿o si?) o a las drogas y al me-vale-madres.
Creo que es cosa de hacer (o tratar de hacer) las cosas medianamente bien todos los días, con quienes amamos, en la oficina, en la escuela. Todos los días leer algo o estar abiertos a conversar de algo que conocemos poco, con alguien que conoce un poco más, así se genera conocimiento. Estar al pendiente de nuestros errores y de los de los demás, pero tratar de no recordárselos todo el tiempo, porque eso lastima.
Al final, sí: me gusta pensar que soy “progresista”, pero en el fondo, sé que tiendo más al autoritarismo. Es cuestión de dónde me agarres.

Un amigo mío que ya es militante del INSEN desde hace como nueve año decía que cada vez que tomaba arreglaba el mundo. Era de ese tipo de plática llena de buenas ideas, de ética, de valores y sentido común. Arreglaba el mundo y se iba a dormir contento consigo.
Al otro día se despertaba y hallaba todo de la chingada otra vez, entonces exclamaba “quién desordenó el mundo, si yo lo compuse anoche!” y nos reíamos.
Creo que para mí la opción es el ámbito de influencia, las figuras paternas que he adoptado en mi vida han sido una buena influencia para mí. Trato de ser la mejor persona que pueda.
Creo que eso se aplica en los ámbitos en los que me desarrollo, mi trabajo, mi casa, mi familia, mis estudios, mi trabajo creativo; como dices. Si no logro un cambio en los demás, cuiando menos no lastimo a nadie.
Saludos!