Posts Tagged ‘Ánimos destructivos’

Perder el control

marzo 10, 2009

Hoy estuve a punto de perder el control, pero si algo me dejó mi terapia cognitivo-conductual es a poder ver el momento crítico antes de que suceda e intentar neutralizarlo. Resulta que ayer creí haber perdido mi cartera, mis identificaciones, la cédula profesional, dinero, tarjetas de crédito y débito, la de Soy Totalmente, la de descuentos de Farmacias del Ahorro y las fotos tamaño infantil que me tomé para el trámite laboral de reingreso. Total que me dedique -y perdí- como una hora en el teléfono cancelandolas y anotando folios para ir por las nuevas.

La muy amable señorita de American Express me dijo que me la podían entregar en el Nikko, que es la oficina que me queda más cerca, con eso de que no tengo coche y me rehúso al taxi de la calle, me quedaba mejor tomar una estación del Metro y caminar unas cuadras. En fin, que llego hoy y me hacen esperar 20 minutos, quesque es lo que se tarda la maquinita en ponerle el nombre. Iba con mi protegido, Puma se hace llamar desde que jura que entrará a trabajar a alguna area de inteligencia de la Policía Federal, otros lo llaman simplemente El Mara (sí imaginenlo) y es además de una de las personas más leales que conozco, alburero y buen amigo; como es damnificado del desastre laboral vivido recientemente por todo mi equipo, ando viendo siempre darle cosas para hacer, o que me acompañe a hacer mis cosas, es mi Remarita. Es mi fiel escudero, mi brother, una persona excepcional. Bueno, el caso es que ahí vamos en el metro cagados de risa del que vendía el disco con milochomil canciones “las más pegajosas del momento”… eso decía él, porque eso era un compliado de la PEOR música electrónica ever… turuturu tututututuuuuu turuturu tutututututu. Espantoso.  Caminamos y cruzamos la peligrosa Reforma, donde si no hay semáforo (pero ojo, si cruce peatonal) nadie te hace el paro para pasar. Equiiiiissss vimos al típico polecía gordo, ataviado con su túnica fosforescente como nunca vieron los 80’s, paró los coches pero para pasar él y comprarse un boing del lado del Metro Auditorio, ahh que chingon, pensé.

Llegamos al Nikko, preguntamos por la oficina de Amex. Primer piso y estábamos ahí, así que llené la forma y me dice el monito que en 20 me da la tarjeta nueva y yo pensé awebo, sí que tiene sus ventajas tener la No Salga Sin Ella, ya que en HSBC sse tardarán 20 días hábiles en mandarme el repuesto. Pasa el tiempo, mientras, Puma y yo criticábamos a otro amigo al que queremos mucho pero es bien raro, planeamos hacerle un par de bromitas de mal gusto… voy a la ventanilla (única) a recoger la tarjeta, en eso el imbécil me da una verde y yo, oiga esta no es, la mía es una Golcashbac. No. Sí. No, no es, aquí dice que es una verde. Que no es… (pensé en decirle a ver hijo de tu puta madre, tú me vas a decir qué tarjeta he tenido durante años?? pendejo?? si quieres te la enseño porque encontré mi cartera y aquí la traigo, nomás que como ya la había cancelado, tuve que venir!!!!!) preferí que se tomara su tiempo e hiciera su chamba y buscara en su sistema. Ah que sí es la Golcashbac, en 20 minutos se la tengo.

Yo tenía que estar en dos minutos, dos, de vuelta en la oficina para servir al país. Y entonces, vi la luz e hice todos mis esfuerzos por no perder el control y seguirla. Ahorita estaría yo detenida en algún MP por daños en propiedad ajena y haciendo llamadas a mi abogado o a conocido personaje de la Policía Federal para que fueran a mi auxilio. Corrió por mi mente la cinta de cuando me subí en en escritorio de un gerente de Bancomer a gritarle y a tirarle todo lo que tenía ahí, luego por supuesto, le escupí y me sallí del banco echando pestes y amenazando a los guardias con que “si me tocas te vas al bote, no sabes de quien soy hija…”. En fin sí, soy una persona peligrosa, ya lo había dicho. Opté por decir UUUZZAAAA y salirme a echar mis pestes y a hacer respiraciones contra el enojo en compañía de mi Pumita. 20 minutos después entré, me dieron la tarjeta nueva peeeero no me fui limpia, justo al salir, tranquilamente le dije a la gerente: PÉSIMO SERVICIO SEÑORITA, PÉSIMO!!!!!

En fin, me alegro de no haber roto el primer piso del Nikko.

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Instintos asesinos

junio 13, 2008

Cuando sea grande escribiré un libro llamado “Cómo matar a su director de maestría -y su estúpida secretaria- sin que lo agarre la policia”.

Claramente, el libro hablará de mi propia experiencia empírica.

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Aunque me he prometido no escribir posts largos, hoy será la excepción porque estoy explotando. Dos semanas a dieta, dos semanas dejando de fumar, dos semanas de comenzar clases de una maestría que odio y dos semanas de intenso trabajo en la oficina se han convertido en la receta perfecta para el desastre. Yo culpo de mis males al mediocre programa de maestría que curso desde hace más de un año, puedo equivocarme, pero al final esta es mi historia y esa es mi percepción.

Si no tuviera que ir a la escuela, no tendría que lidiar con la realización de trabajos que me dan flojera, con marcos teóricos-conceptuales chaquetos (porque así es la teoría de la comunicación). No tendría que pagar veranos de 20 mil pesos por dos semanas de clases y podría emplear ese dinero en 1) pagar mis deudas, 2) ampliar mi colección de zapatos, 3) comprarme un juego de maletas o 5) cualquier otro gusto propio. La maestría sin duda dejó de ser uno de esos gustos.

Es inexplicable el odio que le tengo al programa; inconmesurable el que siento por el imbécil director, su soberbia, su miopía académica, su falta de habilidad social y a la –no se cómo llamarla para insultarla lo suficiente– de su gorda secretaria. Ojalá la corran, se quede sin trabajo y sin comer, que muera de inanición en el asqueroso agujero donde ha de vivir. Pinche gente, me cae. Prometí cuidar mi lenguaje en este blog, pero este post también será la excepción. A mi no me da pena decir que les deseo mal. No me da pena y si eso me convierte en una mala persona, pues so be it… ojalá que les vaya mal, en lo personal y con su programucho de quinta catego.

La tensión que me provoca la escuela ha contribuido a que mi personalidad cambie, a que me haya vuelto una persona negativa, grosera (para muestra, este post), irracional, depresiva, ansiosa. A diario me pregunto ¿cómo le haré durante el tiempo que me resta por asistir a esos salones de clases donde me asfixio? ¿sobreviviré? Una luz me alumbra, pero no me es suficiente para ver hasta el final. Tengo deseos y fantasías irracionales de quemar la escuela por ejemplo, de hacer un numerito con CONACYT para que les hagan algún tipo de audítoría y les retiren el apoyo (porque el programa no es digno del mismo), de golpear a mi director y reclamarle lo mal que me ha hecho él, su programa y su actitud, de decirles a todos los de esa oficina que son unos wannabees de investigador, que si googleas alguno de sus nombres, no son NADIE. I mean NADIE.

Si no fuera a la maestría, tendría tiempo de descansar de mis largas jornadas laborales. Si no fuera a la escuela podría continuar haciendo ejercicio diario (y no habría subido 4 kg en 3 meses). Si pudiera, sobornaría a las autoridades universitarias para que me den mi título a cambio de una módica cantidad. Llámenme corrupta, sí.

Hace tanto no me sentía tan deprimida, frustrada, mal, triste, perdida. Porque además de todo mi malestar, tengo que hacer un trabajito para titularme y no tengo idea qué hacer. ¿Un estudio de caso? ¿una tesis en forma? ¿un artículo académico para publicar? Lo único que pienso es “váyanse todos a la mierda”.

A mi esto me está afectando demasiado, me encuentro totalmente rebasada y que nadie pregunte que por qué no me salgo, porque esa es otra historia relacionada con CONASHIT (sus apoyitos ridículos) y una deuda que ascendería a casi 100 mil pesos.

Sí, ni modo, tengo instintos asesinos muy a flor de piel y a todo el mundo le pasa, nomás que a mi no me da pena decirlo.

A-Post-Calypse

junio 4, 2008

Hoy escribo con ánimos destructivos, léase de nuevo: destructivos. Tengo claro mi objetivo, lo tengo en la mira, ahora sólo es cuestión de delinear bien la estrategia de la batalla. Preveo que haya algunos sobrevivientes, pero sin duda sólo serán los valientes (verso sin esfuerzo).

Ayer escribí un correo donde repetí varias veces la palabra desdén. Creo que es una de mis palabras preferidas ahora, ya que tengo claro que es con desdén como actúan muchas personas con respecto a las demás; es con desdén que actúan las instituciones también. La mala noticia es que si algo me falta en mi catálogo de acciones y emociones es desdén, lo que me puede llegar a sobrar es furia, y aunque eso no es necesariamente bueno, es mejor que ser parte de la bola del desdén. Lo del karma es tomadura de pelo, esta vida es de quienes hacen algo al respecto de la vida misma, no de quienes esperan lecciones de bumeran que se supone que siempre regresarán. No.

Ni a mi ni a nadie le gusta que le ninguneen, que lo hagan a un lado, ser omitido, borrado del mapa. Menos cuando se paga por estar ahí, menos cuando es una cuestión de pago por servicio. ¿Desdén? Ajá. A ver de a cómo nos toca. Por lo pronto tengo puesta la armadura y me encuentro organizando la caballería. Espero que sea un duelo digno de mi tiempo y de mi esfuerzo. Trataré de no perder la cabeza.

  • Ciudadanos del Mundo

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