Posts Tagged ‘Ibero-Hell’

Dropping out

septiembre 1, 2008

Hoy me doy de baja de la maestría.

Soy feliz. Ya habrá otras ocasiones para estudiar… o no las habrá. Por el momento ya me tiene sin cuidado.

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To be or not to be…

agosto 18, 2008

El otro día platicaba con uno de mis compañeros de la maestría sobre cómo le iba en su chamba, cómo veía el inicio de clases, etcétera… para no hacer chisme ni el cuento lago, me dijo que “esta es mi prioridad, aunque no me de de comer”, refiriéndose a la escuela. Y quedó claro que la mía es mi chamba, porque me encanta y porque me da de comer y porque la veo como la siembra de lo que será una cosecha abundante en los próximos años.

Ahora, no con mucho gusto ni mucho menos, estoy enfrentada por primera vez de manera seria a dejar la maestría y olvidar el año que me resta para terminarla. El asunto es que yo no puedo con las dos cosas: trabajar y estudiar de “tiempo completo”. Ni modo… y he estado en el ser o no ser y hacer o no hacer durante ya un par de semanas, porque vivo con terror los días de la semana y los fines de semana: un terror constante que no soporto más.

No se qué procede o cómo se procede. Creo que lo primero será hablar con mi tutor, luego con el Director del programa, luego, chance y hasta con CONACYT.

 

😦

¡Cooooorrraaannnn!

agosto 4, 2008

Ahí viene el inicio de clases en la maestría.

Ufa!

Empiezo mañana. (aquí va una carita/emoticón con expresión de “what the hell?!”)

¡Qué terror!

 

 

 

MMhhjjjjmmm… okay, trataré de ponerle buena cara y pasar low profile este semestre y lo que resta. No vaya a ser el diablo. O alguien más…

La intimidación como método

julio 8, 2008

Estamos jodidos.

Hace unos días comencé a escribir sobre algunos supuestos de cuando uno vive en democracia, y sobre porqué en México estamos jodidos. Hoy voy a continuar, sin entrar en detalles bibliográficos ni citas de teóricos famosos. Creo que la realidad habla por si misma.

En México la intimidación existe como método para lograr distintas cosas desde hace muchos años. No hablo (únicamente) de la intimidación que viene de las instituciones que conforman el Estado, sino en general, de una forma de vida en la que el ciudadano, el niño, cualquier persona vive amenazada de alguna manera. Esa fue mi experiencia ante el Consejo Técnico de mi Universidad. Durante más de una hora intentaron intimidarme, más que intentar escuchar “mi lado de la historia” sobre unos mails que yo envié al director de la maestría y a su *incompetente* secretaria. La historia es larga y complicada y me da flojera repetirla. El asunto es que a ella la llamo como dice entre los **, y a él le digo que su equipo de trabajo (osea ella) es *ineficiente* y que el programa de maestría *es lamentable*.  Me pregunto si uno, habiendo pagado más de 8 mil dólares de colegiaturas en un año no tiene derecho a cuestionar la calidad de las clases, de los profesores, de los compañeros (que ellos como institución educativa se supone eligen con mucho cuidado), de la atención que como alumno uno recibe. Parece que no.

Y es que en México más bien uno no cuestiona nada, nunca. El día que lo haces eres “una persona conflictiva”. Y esas palabras son sólo el comienzo de lo que pueden ser intensas campañas de desprestigio contra quien está cuestionando algo, contra quien opina distinto. Nada más faltaba que me amarraran a una silla y me golpearan y torturaran para que yo rindiera una declaración a modo el día del Consejo. Yo llevaba una hoja donde había escrito mi razones para llamar *incompetente* a la secretaria, llevaba también un diccionario para aclarar tres palabras que usé en esos mails: incompetencia, ineficiencia y desdén. Y reto a cualquiera a que me pruebe que el uso de cualquiera de ellas constituye un insulto, digamos, del calibre de “hijo de puta”.

A mi en ese Consejo nadie me escuchó. Tenían tomada su decisión desde el principio. Juez y parte estuvieron ahí, ya que el director de programa convenientemente es miembro de dicho consejo, así como el esposo de dicha secretaria. ¿Conflicto de interés? ¡¡¡¿de qué hablas?!!! eso se llama procedimiento. Algo que como me dijo la directora del departamento “yo debiera agradecer que ella fuera buena y me escuchara”. Hija de puta, eso es lo que ella es. Ella y su séquito de intelectualoides, pseudo académicos de quinta categoría. Y es que sí, perdón… luego la academia peca de autismo, peca de vivir en ese aislamiento “de las ideas” y “de los libros” y “de la investigación” que parece hacerlos inmunes a los errores operativos, técnicos y humanos que ellos mismos y sus equipos tienen la capacidad de cometer.

Me preguntaba mi terapeuta que si qué sombrero me ponía para cual situación. Con ella tengo colores y distintos sombreros imaginarios, que me pongo y me quito. Le dije que el azul, el de la paciencia. En mi universidad tienen el naranja de la soberbia y algún otro de otro color que representa su poco tacto.

Errores de procedimiento hubo tantos que creo que a dirario puedo aumentar uno más a la lista: el esposo de la secretaria incompetente, el propio director del programa (juez y parte, al haber sido él quien me llevó al Consejo), la ausencia de la mitad de la representación estudiantil, así como de la mitad de los miembros externos al Consejo. La justificación: “había quórum”, unas palabras que al menos yo no he encontrado en el reglamento. Si no es intimidación el hecho de no escuchar, de interrumpir, de acusarme de “difamación”, “amenaza” y “alteración del orden” por decirle incompetente a quien era responsable de avisar del cambio en un curso y que dicho cambio no anunciado para mi tendría un costo de poco menos de 400 dólares… entonces no sé que es intimidación.

Que directivos de la que se dice ser la mejor escuela de comunicación del país no tengan otros medios para comunicarse más que llevando al Consejo un caso que es totalmente irrisorio, no tiene otra explicación que la intimidación como método para tener a los estudiantes a raya. Claro, con acciones como esta, se aseguran que al menos yo no tenga intención de dirigirme a ellos, ni el buen plan ni en mal plan, porque queridos, estoy en un plazo probatorio de conducta de seis meses, así como fichada en mi expediente y ya sin posibilidad de ser laureada con una cum laude.

No podría ya importarme menos. Lo que quiero ya es terminar de asistir a esa escuela donde evidentemente el miedo y la intimidación son método de control. Ahí en la Universidad, donde se supone que *somos adultos* y donde se supone que a mi desde la licenciatura me enseñaron a no quedarme con lo menos y pedir siempre lo más, etcétera, es justamente ahí donde no fluye ni el conocimiento, ni la generosidad, ni las ideas.

Me urge salir.

Y me falta un año.

 

 

 

 

 

 

 

Estamos jodidos.

 

 

 

 

La buena: Ayer pasé al Fondo y me compré los que me faltaban de Nothomb, los Detectives Salvajes que nunca pude leer y uno más de Paul Auster para mi colección del autor. Las cartas entre Paz y Segovia son un regalo para mi papá.

Cambios a la vista

julio 7, 2008

Vienen muchos cambios, o bueno, al menos algunos cambios importantes.

Del Consejo Técnico de la Universidad no se había sabido nada, sin embargo el viernes en la tarde me notificaron que tenía que ir a recoger el dictamen, en fin, voy a las 10:30, ya en un ratito. Por ahí me dijo un pajarito que la expulsión definitiva está prácticamente descartada. Y qué bueno, no quiero más problemas por su culpa, ahora con CONACYT.

EL cambio bueno viene en mi trabajo. A mi jefe lo promovieron y le dieron la Dirección general de otra area y yo me voy con él. A mi no me pueden promover por que el horario y la responsabilidad parece que interfiere con la maestría, ¿no será alrevés, me pregunto? Si a mi lo que me estorba no es el trabajo, sino la escuela. En fin queda un año y un año se pasa volando. Y ojalá en un año pueda tener ese otro puesto que me representaría más responabilidades, pero también un sueldo bastante más jugoso. Lo que no me queda duda es que el hecho de que mi jefe me haya querido llevar con el es una muy, muy buena señal, es un voto de confianza que refuerza mi autoestima en el sentido laboral.

Sí, sí… soy buena en lo que hago.

El cambio de area y todo será a partir de agosto, calculo que justo después de irme unos días a la playa con mi novio y mis suegros. Suena súper bien, ¿no? Aparte a mi viajecito pienso llevarme un par de libritos que tengo ganas de leer, uno de Bioy que no terminé porque mi papá me lo quitó cuando iba en la página 20 y es hora que no me lo regresa, y algún otro.

Rrrrico-ssssuuave.

Consejo Técnico – UIA

junio 26, 2008

Por esto, entre otras cosas, estamos jodidos.

Estamos jodidos en este país porque hablamos de la importancia de la deliberación, del diálogo democrático, de la tolerancia, de escuchar al otro, de reconocer la otredad (de mujeres, discapacitados, indígenas, homosexuales, gente con otra fé). Entendamos lo anterior simplemente como un acto de dientes-pa-fuera. Si no me equivoco de día y de año, esta es época de democratización, de exaltación pública de los valores democráticos, de enrollarse todos –instituciones y personas– cual niño héroe en la bandera de la transparencia y la rendición de cuentas. Vivimos hoy en la fantasía. Hemos vivido siempre en la fantasía. Y no está mal, ya que de los sueños surgen los grandes proyectos y las grandes acciones… sin embargo, creo que en el fondo, los mexicanos soñamos en chiquito.

Nada más se vociferan palabras como justicia, desigualdad, respeto al voto, institucionalidad, pobreza, Estado de derecho, transparencia, tolerancia, libertad… Nadie, me atrevo a decir que nadie sabe bien a bien qué significan algunas de ellas, o la mayoría de ellas. Se supone que uno, como parte de la élite de este país, va a las mejores escuelas a estudiar. Se supone que a uno le enseñan buenos modales… ¡ah sí! pero también se supone que somos nosotros, los más letrados los que entendemos mejor esos conceptos de justicia, respeto, desigualdad, democracia, corrupción.

Sin embargo, déjenme decirles algo: No hay nada más patético que los intelectuales y los académicos. Esos que viven en sus burbujas de libros y que entienden la realidad desde lejos, de lejitos. Aquellos que en contadas ocasiones se ven confrontados por los problemas diarios de vivir en la “democracia”, aquellos que suelen ser thin skinned, jarritos de Tlaquepaque, para que quede más claro.

Esto es sólo el comienzo de algo para lo que no hay etiquetas en este Blog. No es suficiente un “Mal día” para describir lo que pasó ayer en mi Universidad. No me llena ni una muela decir que tengo “SUPER frustraciones” o que me encuentro viviendo una “Muerte chiquita”, mientras espero la resolución del circo más vulgar al que he asistido: el Consejo Técnico de posgrado del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana.

No se pierda el follow-up. Esto es sólo la introducción.

The people Vs. La hija de Zeus

junio 25, 2008

El día de hoy, me siento como:

The people Vs. Larry Flint

Kramer Vs. Kramer

Judgement at Nuremberg

Scent of a Woman

I am Sam

A few good men

En breve contaré una historia en este blog. Por lo pronto, mientras estamos en etapa de configuración de estrategias y de investigación, no se puede decir nada más.

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