Posts Tagged ‘Soy Fans’

Hazel McCallion, Alcaldesa de Mississauga, Canadá

septiembre 4, 2009

Está increíble!! Tienen que verlo!!

Anuncios

Radiohead en México

marzo 17, 2009

No pues la verdad, in-cre-i-ble.

Me quedé súper feliz cuando tocaron Everything in it’s right place.

Gran noche… la mala fue la salida-pesadilla del Autódromo, la caminata al estacionamiento (porque ooovbio ya no había metro) y llegar a casa a las 2:00 AM, para estar trabajando a las 7:00. Valió la pena, sin duda. No sé que más pueda yo decir…

R de revólver

febrero 12, 2009

Ayer comentaba con una amistad de la oficina que este pasado fin de semana había sido un fin de semana “violento”, toda vez que fui a los toros, actividad ampliamente criticada por algunos de mis fans pero amada por muchos otros. Sin embargo, además de ir a los toros el domingo, fui a tirar el sábado.

Esa era la primera vez que hacía ambas cosas. Lo del toro la verdad es que  sí me gustó y sí lo volvería a hacer. Salí de ahí con poco remordimiento de consciencia y más bien preguntándome acerca de otras cosas, no del hecho de que hayan muerto ante mis ojos seis animales. Sí ni modo, soy cruel y despiadada, pero creo que en todo caso mi reflexión al respecto va más alla.  Lo del tiro sí fue toda una experiencia, toda vez que ni siquiera estaba preparada para que me incluyeran en la actividad.

El sábado amanecí con la fiaca de tener que trabajar. No es extraño que yo trabaje también los fines de semana, es algo que ya asumí y que en general ya no me conflictúa ni me pone los pelos de punta, es sólo un poco de fiaca a la hora de levantarse a las 8:00  y pensar ¡chalerrrr es sábado y yo voy rumbo a la ofi!.  El caso es que llegué muy bien vestidita (pantalon negro im-pe-ca-ble, botin de tacón y plataforma, cuello de tortuga negro y abriguito blanco como la nieve), además del pelazzzzo) porque teníamos un evento un poco más tarde, en el cual yo iba a elaborar algunos documentos, entre una cosa y otra mi jefe me pidió que me hiciera presente en cierto campo de tiro cercano, al cual llegué después de atravesar la obra en la que se contruye un edificio para no-se-qué, quesque un archivo muerto, quesque una cosa ultrasecreta.

Buenos días señorita, a quien busca? Al Licenciado Fulanitodeltal. Ah sí, pase. Mi jefe, im-pe-ca-ble con su saco azul platicaba con dos personas que no puedo mencionar. Desayunamos mixiotes de pollo y carnero, café de olla, jugo de naranja con papaya y cigarro. Para entonces yo ya había conocido a SuperCop, un tipo guapo y seguramente peligroso, desos que me gustan tanto siempre. Me había dedicado a observar cada uno de sus movimientos, tanto con las armas (jajaja no puedo con la jerga policial!) como cuando hablaba o cuando ponía atención a lo que otros decían. Ojos hermosos y pequeños, mirada de águila… transpira cabronez.

Llegado el momento, SuperCop no aguantó las ganas de preguntarme si me gustaría tirar. Más mustia que tímida le dije “siiii”, así fue como ese sábado por la mañana lo pasé comprobando que efectivamente soy una natural born killer y tengo puntería perfecta. Pégale al 8, me decía SuperCop y yo deshice el papel donde estaba pintado el 8. Pégale al 5, y lo mismo. Quieres tirar con rifle? Te cai??? bueno, va…

Este sábado también pienso ir al tiro.

Soy una persona peligrosa, se lo confirmo a quien ya lo pensaba y se lo hago saber a quien se lo preguntaba.

Graaaan reeencuentrooo

diciembre 20, 2008

Lo pase muuuy bien! Gracias a los dos por recordarme que ademas de una burocrata(slash)funcionaria publica(slash)adulta contemporanea,si soy quien a veces sueno que soy.

La verdad los quiero y admiro por razones muy distintas… Y definitivamente tienen todo mi respeto y carino.

Son un par de chingones.

Si oh sí: Vicky Cristina Barcelona

diciembre 15, 2008

Ayer fui al cine a ver Vicky Cristina Barcelona y salí de ahí felizasa. Hacía mucho que no iba al cine a ver algo que me gustara, la última visita a Cinemex fue para ver la última del 007, que la neta la neta la neta me dio igual.

Con ésta, rei y disfruté muchísimo… como que con todos los personajes tengo algo en común. Si bien Scarlett Johanson es de mis favs, Penélope Cruz me fascinó… igual Javier Bardem!

Sí oh sí, soy fans!

Domingo de pelis

noviembre 24, 2008

Hace ya varios domingos no salí de mi casa, más que al Oxxo para comprar una bolsa de palomitas y una coca de dieta. Resulta que el día anterior había tenido una sesión intensiva de limpieza del hogar, había discutido con el hombre de mis sueños, y lo mejor que tenía por hacer era simplemente leer, comer y dormir. Yo dejé de ver televisión hace muchos años, simplemente no veo tele, no sé que está de moda, no sé qué nuevo reality llena las pantallas de Tvisa, porque de Azteca, sé que van en la Generación Mil de la Academia.  Lo único que veo en la tele es la famosa telebasura gringa, realities gringos tipo The Bachelor y A Baby Story, que además tampoco sigo en tiempo y forma. Me encantan los de medicina, como aquellos de plantean casos que ya quisiera el Dr House para un día de fiesta; también siempre me han gustado los de desgracias, los de gente que sobrevive a situaciones límite y los de accidentes aéreos.

En mi perfil se menciona de que en algún momento fui serieexperto, pero ¡uy! eso fue en los tiempos de Felicity, cuando yo también vivía enamorada de un imposible, con el que sólo tenía, igual que Felicity, encuentro cercanos del segundo tipo, ni del tercer… En fin. Ahora sólo veo Dexter y Lost de manera constante, y tampoco en la tele, sino de internet. Sé que hay doscientas series buenas, pero a mi ya no me da la cabeza; las demás, esas doscientas, sólo las veo de manera desordenada y esporádica.

Regresando al domingo… me instalé a leer, pero pensé que a ver que había en el PPV y ¡oh sorpresa! daban a las 3 The Darjeeling Limited y a las 8 No country for old men. Decidí entonces ir al Oxxo y ver pelis. En la primera, vi la primera media hora y me dormí porque acababa de comer y tenía eso de que la sangre se te baja a la panza y te da sueño; no importaba porque la podía ver de nuevo a las 6 y todavía alcanzar bien la de los hermanos Cohen. Total que The Darjeeling me gustó, no tanto como otras de Wes Anderson; la que me impactó fue la segunda peli… ¿qué tal la pistolita de oxígeno? está re buena ¿no?  De verdad que la actuación de Javier Berdem, sin palabras, buenísima.

Moraleja: sí hay cosas los domingos en la tele.

John Malkovich

octubre 30, 2008

Goeeeiii, hoy comiendo de prisa en la Condesa, que me encuentro a John Malcovich!

Jajaja… nos quedamos con cara de quiero foto y autograph, pero goooeeeeiii, no me quiero ver fan from hell… jajaja…

Bien padrísimo encontrarse a una celebridát.

octubre 28, 2008

Desde chiquita he sido aficionada al té. Me acuerdo que cuando era niña, mi papá nos llevaba a dar largas caminatas por el bosque, yo juntaba florecillas silvestres que solían morir al poco tiempo aunque las pusiera en agua; también buscábamos “té de tabaquillo” –aunque nunca he sabido si en realidad esa plantita se llamaba “tabaquillo”– para tomar con miel de abeja.  Esa planta tenía unas miniflores moraditas que iban también a la olla de agua hirviendo.

El sabor era parecido al que tiene la hierbabuena, aunque siempre he pensado que casi cualquier plantita del bosque en té debe saber un poco entre hierbabuena y menta. Era realmente rico y es de esos sabores-olores que cuando pienso en ellos, me recuerdan a mi niñez y a épocas que han quedado muy atrás en el tiempo. Es el olor a mis perros akita, el olor a jugar a ser Cheetarah (de los Thundercats), es el sabor a hacer barquitos con hojitas y palitos y echarlos al ojo de agua, es el sabor a tener una hortaliza propia donde crecían zanahorias de tamano pequeño porque el frío del Ajusco las mermaba.

Ahora tengo una jarra hi-tech que calienta el agua en menos de 5 minutos, la pone en el punto exacto para hacer un buen té. Ahora, tengo mis tés gourmet guardados en latitas con su nombre, con etiquetas que marcan exactamente el tiempo que hay que dejarlos reposar.  Sin duda, mi té favorito es un verde con cherry blossom y un mate con nueces y chocolate; ahora sólo tomo una taza al día porque he comprobado que me altera casi tanto como el café, entonces prefiero hacer la ceremonia del té una sola vez y hacerla con mucha atención, con tiempos cronometrados para que no se me amargue.

Los días del tabaquillo quedaron atrás, pero me dejaron uno de los placeres de mi vida: tomar té.

Juego de Manos

octubre 27, 2008

Aquí el texto íntegro de Juan Villoro del que escribí en la entrada pasada, está en Reforma del 24 de Octubre.

Juego de manos

Juan Villoro
24 Oct. 08

Aunque se supone que la literatura pertenece a la esquiva zona del trabajo intelectual, sus practicantes suelen tener problemas con las manos. Los 80 años de Carlos Fuentes han dado motivo para recordar el dedo ejemplar con que teclea a velocidades inauditas y que se le torció como un aguijón (no en balde su signo zodiacal es Escorpión). Ese patriarcal dedo castigado resume las consecuencias manuales de un oficio que se supone especulativo.

Sabedor de lo difícil que es crear mundos moviendo los dedos, Antonio Lobo Antunes recomienda escribir durante horas hasta que la conciencia se canse y la mano se mueva por sí misma. Aunque esta teoría se acerca bastante a una técnica de chamán, no hay duda de que los escritores dependen de la fatiga de sus dedos: el devaneo mental llega cuando el cuerpo se encuentra adormecido.

Las nuevas tecnologías no han aliviado el sufrimiento manual de los autores. Hace un par de años me encontré al novelista norteamericano Francisco Goldman y me sorprendió verlo con una férula en el antebrazo. “Tengo la enfermedad de los tenistas”, sonrió como si hubiera ganado Wimbledon y procedió a contar que después de jornadas maratónicas, el ratón lesiona el mismo nervio que se lastima por intentar un agónico passing shot.

A partir de esta anécdota podría pensarse que las computadoras sin ratón dañan menos. Nada de eso. Acabo de ver al escritor venezolano Alberto Barrera, autor de la novela La enfermedad, que se gana la vida reinventando el arte de la telenovela (Nada personal se encuentra entre sus créditos). “Tuve que matar un tigre”, dice al enfrentar un encargo incómodo. Por su aspecto, uno pensaría que va de safari a puño limpio. Alberto tiene en la palma una herida idéntica a los estigmas de Cristo. Lo acababan de operar de una artritis producida por el exceso de trabajo en la lap top. La escritura castiga las manos tanto como el boxeo, pero no permite usar guantes.

El dedo de Fuentes, la muñeca de Goldman y la palma de Barrera me llevaron al libro Elogio de la mano, del historiador de arte francés Henri Focillon (editado por la UNAM en su colección Pequeños Grandes Ensayos). Tal vez por haber nacido en Dijon, capital de la mostaza, Focillon aprecia la artesanía de lo que se muele y aplica con cuidado. Sus estudios lo llevaron de la pintura a la mano que le sirve de instrumento. El ensayista vivió de 1881 a 1943, o sea que perteneció a una generación que aún dependía del trabajo manual. No es raro que encomie la relación del tacto con los utensilios: “Entre la mano y la herramienta comienza una amistad que no tendrá fin. La una comunica a la otra su calor de vida y la forma a perpetuidad. Como es nueva, la herramienta no está ‘hecha’; es necesario que se establezca entre ella y los dedos que la sostienen ese acuerdo nacido de una posesión progresiva, de gestos ligeros y combinados, de hábitos mutuos y hasta de cierto deterioro”. Lo que llamamos “progreso” fue la “posesión progresiva” de las herramientas hasta llegar a la tecnología virtual.

Aunque no hemos prescindido de la manualidad, la automatización ha restado importancia a las soluciones artesanales. Actualmente, lo “digital” alude menos a las huellas dactilares que a los dígitos de la informática. En su monumental proyecto El trabajo del hombre, el fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado se propuso, precisamente, retratar a los últimos exponentes de ciertas formas del trabajo manual.

Elogio de la mano vale por el texto de Focillon, pero también por el hermoso prólogo del poeta y traductor Hernán Bravo Varela. Nacido en 1979, Bravo Varela pertenece a una era donde la mano se utiliza para oprimir botones y activar espectros en las pantallas.. Su elogio de la mano es, por tanto, un elogio de las sombras y del dibujo sutil -la escritura- que de ellas se deriva: “Mano y tacto, como cuerpo y sombra, han ido por la tierra dándole un fin a las cosas que encuentran a su paso, transformándolas en semejanza de su flexibilidad, ligereza y concreción. Sin la sombra, proyectada como un yo horizontal y sedentario a ras de suelo, nada nos recordaría nuestra mortalidad mientras caminamos una tarde soleada de domingo por el parque o, como suele decirse, ‘prendemos la luz’ de la sala o la cocina -qué cosa inútil y genial sería, por cierto, prender la luz que, de suyo, está prendida desde siempre-“. Para Bravo Varela, las manos enriquecen el mundo por las representaciones que producen, comenzando, de modo elemental, con su propia sombra, el teatro de aves y conejos que podemos proyectar en cualquier muro. Los sistemas simbólicos prolongan la “flexibilidad, ligereza y concreción” de las manos.

La época ha otorgado una condición progresivamente virtual a las manos; transitamos de lo táctil a su figuración en las pantallas. No es casual que el iPhone anime imágenes -huellas de luz- con la más primitiva de las herramientas, el dedo. En este caso, los trazos de la mano ya están dentro del aparato y el usuario se limita a desplazarlos.

¿Por qué no dictamos para evitar lastimaduras? En otras tareas el trabajo manual se ha vuelto prescindible, no en la escritura. Al pasar un texto en limpio, el autor que pretendía hacer dos cambios hace veinte. El tacto produce ideas. Por más cerebral que sea la escritura, depende de un roce, el contacto con la pluma o el teclado, un requisito físico que proviene de algún bisabuelo genético, un antropoide encantado de usar el pulgar oponible. El poeta Gerardo Diego formuló así el acto de escribir, oficio a un tiempo manual y sideral: “Son sensibles al tacto las estrellas/ No sé escribir a máquina sin ellas”.

Las manos lastimadas de los escritores vienen de tanto ensayar ese misterio. Deletrear el universo obliga a usar la única parte del cuerpo que incluye las cinco puntas de una estrella.

Juan Villoro sobre el oficio de escritor

octubre 24, 2008

Hoy leí a Juan Villoro, quien escribía sobre el oficio de ser escritor. Sólo rescato esta frase, que me parece de lo más lindo que he leído últimamente:

Deletrear el universo obliga a usar la única parte del cuerpo que incluye las cinco puntas de una estrella.

Hermoso, ¿no?

  • Ciudadanos del Mundo

  • Any given sunday Celebrites uncensored Clichés Construcción Del Corazón Dominando la técnica Fiesta! Furia Ibero-Hell I just love it!! Internet Mal día Me da miedo Mini Frustraciones Miopía renovada Muerte chiquita Navidad buuffff No mames No me chinguen!! Opiniones Paranoias Post Personalizado Psychokiller ReConstrucción Soy Fans Sueños SUPER Frustraciones Un mundo mejor Vacaciones de verano Wondering around Ánimos destructivos
  • Anuncios